Colgados por la imprenta

Bueno, pues ya se veía venir, pero definitivamente nos hemos quedado sin imprenta. Ha cerrado las puertas con varios pedidos pendientes de salida y, lo que es peor, no sé cuándo me van a devolver el dinero que pagué por ellos. Teniendo en cuenta el presupuesto de la editorial y el esfuerzo que invertimos en ella, es algo que lastima y que, por otro lado, hace más difícil continuar hacia delante.

Las consecuencias inmediatas son varias. Por un lado, todavía no he podido realizar las presentaciones de los dos últimos títulos que he sacado: Cuaderno de veredas y El Club de los Poetas Hiperviolentos. Tampoco he podido atender varios pedidos que se interesaban por materiales pendientes cuya reimpresión había sido solicitada en el pedido del que os hablo. Para colmo, en estas fechas suelo acudir a varios encuentros y ferias del libro donde se vende bastante, pero al tener varios títulos agotados no puedo exprimir el beneficio al máximo (algo imprescindible para seguir sacando novedades).

De todas formas, si algo tengo claro ahora es que voy a continuar con el proyecto. Ahora mismo estoy buscando otras imprentas y ya he encargado una pequeña reimpresión de tanteo con una nueva. La mayoría de ellas ofrecen el mismo precio en los títulos fresados, pero me dan presupuestos muy abultados para los folletos grapados (de los que tengo siete en el catálogo). Es algo que tengo que solucionar en breve, junto con la devolución de lo pagado en las reimpresiones encargadas.

En julio de este año Piedra Papel Libros cumplirá tres años de existencia. El proyecto no ha avanzado todo lo que yo quisiera, pero sí lo suficiente como para luchar por él con determinación y aguante. Tampoco estoy solo en esto. Si de algo me ha servido este momento complicado de la editorial, es para darme cuenta de que las cosas se han de hacer con calma y con la suficiente planificación. Es lo que pretendo a partir de ahora. Ser más realista, claro, pero no como una mera opción de conformidad, sino como base para asegurar la progresión de este proyecto que, espero, dure mucho tiempo más.

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Agotados (y no de esperar el fin)

Conforme pasa el tiempo, el catálogo de Piedra Papel Libros crece, y eso es bueno. Pero también es malo. Malo en el sentido de dificultoso. Malo en el sentido de ir sumando pequeñas complicaciones que, cómo no, hay que aprender a sortear de alguna forma. Hoy hablaré de una de ellas.

Trabajar con pocos recursos implica, entre otras cosas, estar obligado a realizar tiradas pequeñas de cada novedad que saco. Esto favorece que el catálogo no se estanque (ganando así mucha más visibilidad), pero genera inconvenientes lógicos. El más latoso es tener que reimprimir constantemente los títulos que, debido a su corta tirada, se van agotando a cada poco. En realidad, es un auténtico círculo vicioso que, mal que me pese, no he sabido todavía romper. Y es que, se mire por donde se mire, no es de recibo tener tres o cuatro títulos agotados (o a punto de hacerlo) de forma permanente; ya no solo por lo que tiene de lioso en relación a la atención de los pedidos, sino porque implica tener menos dinero para tiradas amplias de los nuevos títulos.

Quizá solucionara esta cuestión sacando menos textos al año, abaratando aún más los costes de impresión o dando por muertos algunos de los títulos publicados a los que, de una manera u otra, ya he sacado partido. En todo caso, será una cuestión a resolver en los próximos meses y que, todo sea dicho, me plantea una serie de retos que tienen que ver mucho con las capacidades de gestión de un proyecto económico o social cualquiera. Quién me diría que me iba a ver en estas.