«Amor a la vida»

He estado a punto de caer. «Amor a la vida», así se llama el relato de Jack London que casi publico en la colección de cuento. Una tentación, claro. Y es que digo he estado a punto de caer porque tras editar El mexicano me prometí leer con calma a London. Y es esa, calma, una palabra clave en este asunto. Porque qué sentido tiene sacar una edición más de un relato publicado en mil sitios, muy accesible al público y bien traducido por Carmen Criado en la edición de Alianza Editorial*. Ninguno.

Pero «Amor a la vida» es un relato pozo. Uno se asoma a él y no ve casi nada, tan solo el fulgor de un reflejo de belleza antigua, y áspera. Un cuento que sabe a gran literatura, esa que tiene forma de camino y al final es una (bendita) trampa. Por eso mismo este relato merece ser tratado con amor y cierto desprendimiento; lo que obliga a templar los nervios, dejar pasar el tiempo sin angustia y no desmerecer con mi torpeza un texto, este del escritor yanqui, sobre el cual edificar una universidad invisible.

* «Amor a la vida» se incluye en El silencio blanco y otros cuentos, Jack London (Alianza Editorial. Madrid: 1978, trad. Carmen Criado).

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