De cierres e incorporaciones

La nuestra es una editorial minúscula. Con poco más de veinte puntos de venta amigos, nuestras tiradas son pírricas en relación a las de otras editoriales. Sin embargo, y a pesar de la exigua dimensión de nuestro proyecto, el trabajo que requiere una editorial como Piedra Papel Libros hace que sea una aventura prácticamente inviable para una sola persona. De hecho, hace unos días nos llegó la mala noticia del cierre de Diaclasa, un sello amigo radicado en Barcelona, y a cuyo editor tuvimos el gusto de conocer hace unos meses en el Encuentro del Libro Anarquista de Madrid. Por suerte para PPL, todo el trabajo de edición y distribución ahora lo llevamos entre dos personas, lo que ha consolidado el proyecto y, lo más importante, ha logrado desatascarlo de una situación en la que el cierre era una posibilidad real.

De hecho, y a pesar de nuestros números, hace unos meses nos sorprendió la propuesta de una distribuidora alternativa de cierto nombre que nos propuso empezar a trabajar con ella. Desde luego, y teniendo en cuenta que no nos dedicamos a la edición en exclusiva ni de manera profesional, desentendernos de todo el curro de distribución sería una gran ventaja, pues nos ayudaría a centrarnos en el trabajo de edición propiamente dicho, lo que, a corto plazo, nos ahorraría problemas importantes, como la insuficiencia de proyectos de publicación concretos que hemos padecido en el último año (de ahí el cambio en nuestra política de aceptación de originales). Sin embargo, y después de valorarlo seriamente, por ahora vamos a declinar el ofrecimiento, ya que trabajar con una distribuidora nos obligaría a producir otro tipo de libros (más extensos, más caros y que requerirían mucho más trabajo) para garantizar la viabilidad de nuestro proyecto editorial, que -todo hay que decirlo- cada vez es más importante en nuestras vidas.

En todo caso, lo importante ahora es no frenar la inercia de estos últimos meses; una incercia positiva fruto del importante trabajo desplegado y que nos ha hecho aumentar de manera progresiva los puntos de venta, mejorando las posibilidades de distribuir nuestros libros, folletos y fanzines, algo que nos resulta especialmente gratificante, ya que poco a poco vemos como la cifra de ejemplares producidos de cada título va creciendo gracias a la incorporación de nuevas librerías interesadas en nuestro trabajo. A seguir así.

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